Diana Silva y el caso de El Empresario Desconcertado
Diana Silva salió a la terraza de su ático en
busca del sol.
La sorprendió la intensidad de su luz, como
debió sorprender a las sirenas la primera vez que emergieron del mar para
peinar sus cabellos en las soleadas playas del fin del mundo.
Eso mismo hacía ahora Diana, peinarse al sol,
desenredando su melena delicadamente, como lo haría una anjana sentada al borde
del mar.
Diana odiaba el secador, ese invento nefasto
que destrozaba su pelo, y que emitía un ruido infernal que le daba dolor de
cabeza.
Respiró profundamente.
Acababa de resolver el caso del empresario
desconcertado. Sin embargo, faltaba por hacer lo más difícil, decirle a aquel hombre
la verdad, sin darle el disgusto de su vida.
Aunque el empresario no entendía aquella
situación, el caso había resultado ser un clásico.
No había nada nuevo bajo el sol.
Diana levantó la vista del dossier y, por unos
instantes, miró directamente al cielo.
Tú ya lo has visto todo, ¿verdad? – dijo en
voz alta.
El Sol, en respuesta, aumentó su intensidad
con un breve destello que la hizo sonreír.
Diana recordó, entonces, que el empresario
había llegado a su consulta durante un eclipse, un eclipse de Sol.
El empresario, sus dos hijos, y su socio, eran
dueños de un viejo almacén casi en ruinas, y de los terrenos colindantes.
Aquello no valía nada. Sin embargo, acaban de
aparecer unos misteriosos compradores.
El empresario no quería vender porque pagaban
una miseria, pero su hijo y su socio insistían.
Por el contrario, su hija se oponía a la
venta, se negaba a explicar por qué, y en cuanto su padre sacaba el tema, empezaba
a llorar sin consuelo.
Diana enumeró todos los documentos que iba a
necesitar para empezar a investigar, las escrituras de propiedad del almacén y
los terrenos, las cuentas anuales y los estados de tesorería de la sociedad, y las
fechas, lugares, y horas de nacimiento de todo el mundo.
Su pasado como especialista en gestión y
asesoramiento de grandes patrimonios, su maestría en astrología en el Kepler
College, y su intuición infalible para desentrañar los misterios del dinero,
habían convertido a Diana Silva, en la astróloga más famosa de la ciudad.
Estamos en temporada de eclipses, le había dicho Diana al empresario desconcertado.
Se suele pensar que un eclipse es una sombra,
pero es, más bien, un reinicio de la luz.
Esperaremos a que pasen los eclipses, y
buscaremos juntos esa luz.
Vuelva a su casa y descanse - añadió Diana
comprensiva - Por cierto, ¿dónde queda el almacén?
A las afueras, en Solanilla de La Ribera, un
pueblecito encantador - respondió el empresario.
A la mañana siguiente, Diana arrancó su Mini Cooper S Classic verde océano rumbo a Solanilla de La Ribera.
Allí, en el ayuntamiento, conoció al conserje.
- ¿Baila usted? – le preguntó el conserje.
- Mucho, me encanta - contestó ella.
- ¿Le gustan las canciones de Romeo Santos? –
preguntó él muy serio.
- 🎶 No es amor, no
es amor 🎶 – entonó Diana.
- 🎶 … es una
obsesión 🎶 – completó la estrofa el conserje, con su voz de
barítono.
Lo mejor de Solanilla – afirmó orgulloso el
conserje – es su academia municipal de bailes tropicales. Yo también bailo. ¿La
veré allí mañana por la tarde?
- Será un placer – asintió Diana misteriosa,
comprobando, una vez más, la importancia del trabajo de campo.
Durante el mes siguiente, el conserje le contó
a Diana, a ritmo de bachata, la vida y milagros de todo el padrón municipal.
El tiempo, que le dejaba libre la escuela de
baile, Diana lo pasaba en el bar, invitando a rondas de buen vino de La Ribera.
Al final de aquel mes, Diana se había ganado a
todo Solanilla, superando en popularidad a la mismísima reina de las fiestas.
Diana acabó de peinarse, y acudió a su cita con el empresario en un parque cercano.
Todas las tardes, su hijo baila bachata con la
concejala de urbanismo del Ayuntamiento de Solanilla, empezó diciendo Diana.
Los misteriosos compradores son su socio y, -
Diana pronunció estas palabras muy despacio - su hijo.
Cuando el ayuntamiento los recalifique, esos
terrenos valdrán una fortuna.
Acérquese a su hija, y simplemente dígale, no
llores, lo sé todo. Pero antes, busque un buen abogado, cambie su testamento, y
disuelva la sociedad.
Lo siento mucho, es doloroso - dijo Diana,
abrazando al empresario que permanecía en silencio.
Gracias por todo, Diana. Así que, era eso lo que ocultaba el sol - dijo él pensativo.
Por cierto, ¿nadie le ha dicho que tiene usted
un pelo precioso? - añadió el empresario que había dejado de estar
desconcertado, y ahora sonreía feliz recordando el abrazo de Diana.
¿En serio? Gracias, ¡mi trabajo me cuesta!,
rió Diana. Me lo seco al sol, ¡odio el secador!
Dedicatoria
Dedicado a Verónica Arranz por ser una auténtica reina de los números y mi banquera favorita.
Querida Verónica, ¿Me dejas que le pase tu teléfono a Diana para que te
consulte sus casos más desconcertantes?
Queridos lectores
la música es importante en mi vida. De hecho, en el
"mundo muggle" trabajo en una orquesta sinfónica. Lo cuento en “¡Pregúntale
al oráculo!".
Por eso, quiero ponerle una banda sonora a este texto, la bachata “Obsesión”
(2002) del grupo Aventura (feat Judy Santos).
El compositor es Anthony Santos que junto a sus primos había creado
Aventura, y que más tarde se convertiría en el gran Romeo Santos, “El rey de la
Bachata”.
El secreto de esta canción es que es muy fácil obsesionarse con ella. Fue un
éxito mundial y sigue siendo un clásico.
¡Cuidado con Romeo Santos!, porque no sólo estamos ante un artista,
cantante, compositor, y productor musical, estamos también ante un empresario
que entiende como nadie su industria.
Podéis comprobarlo buscando videos en los que invita a subir al escenario a
las cantantes del momento, Carol G, Cardi B, Natti Natasha o Rosalía, para cantar
el coro de “Obsesión”.
Con esto ha conseguido relanzar la canción a un nivel legendario en redes,
donde es habitual encontrarse con versos de la letra como el icónico “🎶 no puedo tengo novio 🎶”, o el coro
del tema que cantan Diana Silva (feat El Conserje) 😉
Podéis escucharla en YouTube, en el canal Aventura, buscando por Aventura –
obsesión (ft. Judy Santos).
Después de escuchármelas todas, me quedo con la voz del tema original, la
de Judy Santos.
Mi corte favorito es el coro, y se puede escuchar a partir de 1:00🎶
La primera aventura de Diana Silva ❤️ la cuento en “¡Búscate una gata que te quiera ¡”, por si queréis saber
algo más de ella
📷 Foto 4. Mini
Cooper S Classic verde océano.
📷 Foto 6. Oh
Romeo!
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